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Almacenamiento, conservación y compra de vinos

¿Cuánto dura un vino abierto?

El vino, una vez abierto, tiene un tiempo de caducidad, ya que el contacto con el oxígeno acelera su evolución y hace que pierda propiedades. Pero, ¿Cuánto tiempo podemos dejar la botella abierta?

 

Cuando el vino entra en contacto con el oxígeno

Durante la elaboración de los vinos tintos se producen dos procesos: la oxigenación y la reducción. La oxigenación implica un desarrollo más rápido del vino, y la reducción conlleva un desarrollo lento y sostenido. Mientras el vino está en la barrica, ambos procesos se combinan, y por ello sólo permanece en barrica durante un tiempo limitado. En cambio, en la botella, aislado totalmente del oxígeno, el vino entra en un proceso de reducción, por lo que puede pasar años en la botella si ésta se guarda en las condiciones adecuadas.

Ahora bien, una vez abrimos la botella, el proceso de reducción se rompe, ya que el vino entra en contacto con el oxígeno. En un primer momento, este contacto hace que el vino respire y despierta sus propiedades. Cuanto más añejo es, más necesario es que respire (ver aquí cuándo decantar un vino).

Sin embargo, cuando no acabamos la botella, el oxígeno provoca una evolución rápida que hace que el vino empeore. Además, muchos de los componentes del vino son volátiles, de forma que desaparecen.

 

¿Cuánto tiempo dura el vino abierto?

A nivel general, y siempre volviendo a tapar la botella con el corcho, el vino no durará más de tres o cuatro días en la botella. Pero eso depende del tipo de vino, siendo el espumoso el que menos tiempo aguanta y los vinos de postre los que pueden tener mayor recorrido. Así, podemos decir que:  

Los vinos espumosos duran entre 24 y 36 horas una vez abierto, siempre teniendo un buen tapón para este tipo de vinos.

Los vinos blancos pueden durar entre uno y cuatro días. Los aromas y sabores frutales son los primeros que desaparecen, siendo los blancos ligeros los que menos durabilidad tienen, y los blancos más elaborados, con barrica, los que pueden durar más.

Los vinos rosados pueden durar de uno a tres días, teniendo en cuenta que, al igual que los blancos, los aromas frutales son los primeros que se desvanecerán.

Los vinos tintos jóvenes pueden durar hasta una semana, puesto que evolucionan con mayor lentitud que blancos y rosados. De hecho, cuantos más taninos tenga, más durará en botella.

Los vinos tintos envejecidos, y también los vinos tintos ligeros, no durarán con buena calidad más de tres días.

Los vinos fortificados, generoso y de postre pueden durar entre una y dos semanas, ya que el alto contenido en alcohol y azúcar actúa como conservante de los mismos.

 

¿Cómo conservar el vino una vez abierto?

Para conservar un vino una vez abierto es recomendable taparlo de nuevo y ponerlo en la envera en posición siempre vertical. Con ello, reducimos la superficie del vino expuesta al oxígeno y, a su vez, el frío relentiza su evolución por oxidación.

Aun así, no hay que eternizar el vino en la nevera, pues el frío también hace que pierda propiedades y, en caso de vinos tintos, antes de volver a consumirlos, hay que sacarlos de la nevera para que alcancen la temperatura ideal de consumo (ver aquí a qué temperatura servir cada vino).