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Siete claves para servir el vino correctamente

El servicio del vino no es un ritual, sino que contribuye a crear las condiciones para disfrutar de todas las propiedades del vino que se vaya a degustar. ¿Qué factores debemos tener en cuenta para ello?

 

La temperatura en el servicio del vino

Para que un vino se exprese con plenitud, debemos servirlo a la temperatura adecuada, de lo contrario, varia su personalidad. Por ello, hay que pensar en la temperatura del vino con tiempo, antes de la degustación.

En términos generales, el vino blanco se sirve más frío que el vino tinto, y los vinos espumosos más fríos que los vinos blancos. Pero además, en cada uno de ellos, existe una escala de temperaturas de vino dependiendo de la crianza del vino. Aunque un grado más o menos no altera seriamente la personalidad del vino, puedes consultar a qué temperatura hay que servir cada vino aquí.

Si no hemos previsto con tiempo la temperatura a la que servir cada vino y este está demasiado caliente, una cubeta con agua y hielo es el mejor modo de enfriarlo. Hay que pensar que de este modo se necesitan entre diez y quince minutos para pasar de 20ºC a 8ºC.

 

Las copas, listas con antelación

En función del vino que vayamos a degustar, es mejor preparar las copas con antelación. Sea una comida o una cata, si vamos a tomar más de un vino, debe haber una copa por cada uno de ellos: si son dos tintos, dos para tintos; si son dos blancos, dos para blancos, etc. Además, se deben adaptar al tipo de vino que vamos a tomar, ya que cada copa está diseñada para permitir que el vino exprese sus cualidades, equilibrando aromas y sabores (ver aquí en qué copa servir cada vino).

A su vez, para evitar que aromas y sabores se alteren, es importante comprobar que están limpias. Y a su vez, para no alterar la temperatura del vino, deben tener el pie lo suficientemente largo como para tomarlas sin tocar el cáliz.

 

Abrir la botella con cuidado

Puede parecer una obviedad, pero abrir la botella implica un ritual que si no se hace adecuadamente puede agitar el vino o dejar residuos en el mismo.

Por ello es importante, durante todo el proceso, evitar girar la botella de vino. Al abrir la botella, lo que debe girar es el sacacorchos para evitar así agitar el vino. Por otro lado, para evitar residuos en el vino, una vez eliminada la cápsula del precinto, es importante limpiar la parte suprior de la botella y, al insertar el sacacorchos, este no debe agujerear el tapón por la parte de abajo (ver aquí más acerca de cómo abrir una botella de vino).

 

Decantación y oxigenación del vino

La mayoría de los vinos, sobre todo jóvenes, se pueden servir directamente de la botella. En otros, en cambio, hay que facilitar la oxigenación. Esto se produce con vinos de guarda, que han permanecido tiempo en botella. En la botella, el vino sigue evolucionando lentamente y puede aromas a quemado, cuero, etc. Para que desaparezcan, el vino debe dejarse oxigenar.

Esto se puede hacer dejando la botella abierta, lo cual requiere más tiempo, o bien utilizando un decantador. Para ello, una vez abierto, se debe verter el vino en el decantador, perfectamente limpio, y dejarlo que respire (ver aquí cuando hay que decantar un vino).

 

En qué orden servir cada vino

Si vamos a degustar más de un vino, es importante hacerlo en el orden adecuado para que unos no tapen a los otros y podamos apreciar más sus cualidades. Esto implica que:

-los vinos blancos se sirven antes que los tintos;
-los vinos jóvenes se sirven antes que las cosechas antiguas (ver aquí clasificación de vinos según su crianza);
-los vinos ligeros se sirven antes que los que tienen más cuerpo;
-los vinos secos se sirven antes que los dulces (ver aquí clasificación de vinos según su azúcar residual).

 

Cómo servir el vino sin salpicar

Para evitar que el vino no salpique el mantel cuando lo servimos hay que inclinar la botella y verter el vino en el centro de la copa. Cuando hayamos alcanzado la medida adecuada, se gira ligeramente la muñeca, haciendo girar la botella para mantener las últimas gotas dentro de la misma.

 

Qué cantidad de vino servir

La cantidad depende del vino que se va a servir, ya que la cantidad también influye en su degustación.  

-Vinos blancos, más frescos y ligeros, se pueden servir hasta tres cuartas partes de la copa.

 

-Vinos tintos jóvenes, rosados y generosos, hasta la mitad de la copa como máximo.

-Vinos tintos de crianza, reserva o gran reserva, hasta un tercio de la copa. Esto se hace para que respiren mejor y se puedan agitar ligeramente para liberar sus aromas.

-Vinos espumosos, servidos en copa tipo flauta para que no pierdan efervescencia, se puede llenar la copa o, cómo mínimo, el líquido debe llegar hasta las tres cuartas partes de la misma para poder observar el perlaje.