El risotto es una receta típica del norte de Italia de arroz meloso con queso. Para cocer el arroz, se usa una técnica en la que el arroz queda cremoso por fuera y firme por dentro. A partir de esta receta básica, te sugerimos variantes para poder adaptar el risotto a tu gusto.

Ingredientes para 4 personas

Cómo hacer risottos

Se pelan los dientes de ajo, se pican bien pequeños y se reservan. Se lava el perejil, se pica y se reserva. Se pela y se lava la cebolla, y se corta en brunoise (tacos pequeños).

En una olla, se pone a calentar el caldo de pollo (ver receta aquí) o caldo de verduras (ver receta aqui) .

En una cazuela con un chorro de aceite se pone a pochar la cebolla, a fuego lento, tapada y con sal para que sude. Cuando esté bien blanda, se añade el ajo picado y se dora. Luego se añade el arroz y se saltea junto al sofrito, sin añadir aún el caldo. Con ello se evita que se abra el grano durante la cocción. Se sabe que el arroz está sellado porque el grano adquiere una textura exterior como de nácar (nacarizada).

La clave del risotto es ir añadiendo el caldo hirviendo poco a poco, a medida que se consume, sin dejar nunca que quede del todo seco. Por ello, se añaden un par de cazos primero, se deja que el arroz absorba, y se vuelven a añadir un par de cazos, y así sucesivamente hasta que el arroz quede listo. Durante el proceso de cocción también es muy importante ir removiendo siempre el arroz porque, al añadir el líquido poco a poco, se asegurara la cocción homogénea a la vez que se fomenta que el arroz vaya soltando el almidón que contribuye a la cremosidad del plato final.

Con el arroz bastante al dente (unos 15 minutos de cocción, aproximadamente), se retira del fuego, se añade la mantequilla, el queso, el perejil picado y la pimienta, y se remueve hasta conseguir la textura cremosa. Se tapa con un trapo, se deja reposar unos cinco minutos y queda listo para servir.

Para hacer risotto a tu gusto

Esta receta básica de risotto se puede aromatizar al gusto, de modo que en lugar de perejil se puede emplear orégano (que se añadiría al final, junto al queso) u otras hierbas aromáticas y/o especias. A su vez, se puede variar el queso, de modo que se pueden emplear quesos semicurados al gusto, combinaciones de tres quesos (gouda, Edam, cheddar), etc. También se puede optar por quesos más cremosos como camembert, mascarpone, etc., en cuyo caso se puede prescindir de la mantequilla al final. A su vez, partiendo de la cebolla como base del sofrito, a este se le puede añadir los ingredientes que se deseen: tomate triturado (que siempre se dejará reducir), hortalizas variadas, jamón, bacon, salmón ahumado, etc.

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Escrito por:uranda

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