Conocida y valorada desde antiguo por sus propiedades medicinales, el sabor dulce de la miel así como sus propiedades nutritivas la convierten en un alimento muy interesante a nivel culinario, no sólo como edulcorante o en repostería, sino para propiciar contrastes de sabor en platos salados.

Usos culinarios de la miel

La miel puede resultar un ingrediente muy interesante a la hora de elaborar carnes asadas, ya que se puede emplear en una marinada (ver aquí receta de muslitos de pollo marinados con miel y mostaza), o bien simplemente se puede mezclar con vino y/o aceite más hierbas aromáticas al gusto e ir pintando la carne mientras se va asando al horno, sobre todo si es una pieza grande (pollo entero, pierna de cordero, solomillo o lomo de cerdo, etc).

A su vez, la miel también resulta un ingrediente muy interesante para elabora vinagretas en las que se quiere dar un toque agridulce (ver aquí receta de vinagreta y variantes) a la ensalada, y también se emplea para aliños como la reducción de módena, en la que se mezclan 70gr de miel con 250ml de vinagre de módena en un cazo para luego llevarlo al fuego y dejarlo cocer a fuego medio durante 20 minutos, sin dejar de remover. La textura queda semilíquida al apagar el fuego, pero se sirve fría, y al atemperarse, espesa. Este resulta un aliño ideal para ensaladas con rúcula, quesos y sabores potentes (ver aquí receta de ensalada de rúcula y parmesano).

En el mismo sentido, se puede emplear la miel para crear salsas. Una salsa agridulce sería mezclar la misma cantidad de miel que de limón o un vinagre al gusto y dejar reducir, y una salsa dulce básica podría elaborarse agregando unas cucharadas de miel a un vino dulce y dejarlo reducir al fuego (con hierbas aromáticas al gusto, en función del plato al que vaya a acompañar).

Y desde luego, la miel se puede emplear como edulcorante y como base a la hora de hacer caramelo casero, dejándola caramelizar en un cazo.

Escrito por:uranda

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