El puchero y los caldos caseros de la cocina tradicional, además asociarse al fuego lento que proporcionaban las brasas, también implicaba que se podía combinar la cocina con otras labores del hogar o el campo. Por ello, aunque la cocina tradicional está muy asociada a platos de preparación que requieren tiempo, también pueden ser una forma de ahorrarlo, sobre todo si aplicamos las oportunidades que hoy nos ofrece la tecnología y formas de cocinar cada vez más en boga como el batch cooking.

¿Qué es el batch cooking?

Igual ya estás haciendo batch cooking y no lo sabes. Batch podría traducirse como tanda o lote, y el concepto batch cooking implica cocinar una tanda de platos durante un día para luego ir comiendo a lo largo de la semana. Y es que se tarda lo mismo en hacer un sofrito para un plato que para tres, con lo cual al final el batch cooking implica un ahorro de tiempo.

Lo único que requiere el batch cooking es, sobre todo, una buena planificación de la comida de la semana para que así sea provechoso y, a su vez, hay que tener claro con qué elaboraciones sale a cuenta, pues hay algunas, como asar a la plancha o saltear, por ejemplo que son rápidas y se pueden hacer durante la semana.

En este sentido, pues, aplicar una cocina tradicional al batch cooking es una buena manera de comer sano y recuperar tiempo en una vida tan acelerada, a la vez que permite ordenar las comidas sin perder calidad ni salud, practicando el real fooding o la comida auténtica, y evitando los productos ultraprocesados que aumentan calorías y empobrecen en nutrientes (ver aquí por qué).

Una mañana para cocinar y come toda la semana

Las estructuras familiares han variado con el tiempo, y así como la base del puchero en la cocina tradicional a menudo servía a su vez para alimentar a familias numerosas, hoy día no hace falta cocinar tanta cantidad. Sin embargo, el hecho de cocinar de más tiene sus ventajas para luego ahorrar tiempo y de la carne del caldo, por ejemplo, elaborar croquetas caseras, lasañas

Muchas recetas tradicionales (patatas guisadas, arroces, guisos de carne, etc), parten de un buen sofrito y a menudo se enriquecen con caldo. Por ello, a la hora de hacer un sofrito (ver aquí técnica), siempre se puede elaborar mayor cantidad de la necesaria para una sola receta, ya que se va a emplear el mismo tiempo cocinando más o menos cantidad. Si luego se congela en tarros ajustados a la proporción de la familia, tendremos mucho tiempo ahorrado para elaborar recetas tradicionales de forma rápida, ya que una vez descongelado el sofrito base, se puede matizar el sabor a partir de especias y hierbas aromáticas, como pimentón, tomillo o laurel, añadiéndolos al calentar el sofrito y antes de incorporar el ingrediente principal para elaborar así desde fideos al horno o a la cazuela a arroces.

Esto también es aplicable al caldo. Hacer más cantidad permite luego congelar en botes de cristal que servirán para sopas o cremas. En este caso, dejaremos enfriar el caldo para luego colarlo, eliminado la grasa y las impurezas antes de congelar. A su vez, el caldo ya hecho se puede reducir a fuego lento (hasta que quede una quinta parte aproximadamente). El resultado se puede congelar en una cubitera (cubierta para evitar que le caigan impurezas), y con ello obtendremos pastillas de caldo concentrado caseras para enriquecer arroces y guisos

Ya sea sofrito, caldo, la carne empleada para hacerlo o incluso un guiso de carne ya elaborado por completo, a la hora de congelar es importante seguir una serie de recomendaciones para congelar correctamente.

Escrito por:uranda

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