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Rebozados: de la técnica clásica a divertidas variantes

Pocas recetas de alimentos fritos van sin algún tipo de rebozado. En la mayoría de los casos, es recomendable emplear algún tipo de rebozado porque, al freír, los ingredientes sueltan agua, lo que no sólo degrada la calidad del aceite, sino que también hace que los alimentos queden resecos. Es por ello que aplicamos una cobertura que los selle y nos asegure el exterior crujiente y el interior jugoso de la fritura.

Tipos clásicos de rebozado: enharinar, rebozar y empanar

Tipos clásicos de rebozado: cómo enharinar
  • Enharinhado: se aplica una capa de harina en el alimento, y se sacude ligeramente para que quede muy fina.
  • Empanado: se aplica una capa de harina, luego el huevo batido y al final pan rallado. El empanado es el tipo de rebozado más crujiente y consistente.

Variantes de rebozados

Incluso en masas líquidas para rebozado como la tempura (ver aquí cómo hacer tempura), el huevo funciona como adherente. Sin embargo, si marinamos (como en los casos del karaage o marinados con leche como base líquida), el huevo deja de ser necesario en los rebozados, ya que la leche es la que funciona como adherente.

Siempre partiendo de un adherente, la harina o el pan rallado se puden sustituir por otros tipos de cobertura: desde cereales tipo corn flakes que se trituran bien, hasta sésamo, pasando por pipas, palomitas (también trituradas, etc.)

En todo caso, hay que aplicar la cobertura justo antes de freír, para evitar que esta absorba el agua del alimento. Y después de freír, es mejor escurrir bien en papel absorbente, no sólo para eliminar los restos de grasa, sino también para que el crujiente exterior no se ablande.

Y para cocinar sano enlaza con


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