Originaria del Asia central, existen referencias de la cebolla en el área mediterránea en Egipto anteriores al año 3.000 a.C., aunque su entrada en Europa parece que se debe a los antiguos romanos. Según el Ministerio de Agricultura, en España se consumen unos 20gr diarios de cebolla por persona (que equivalen a unos 7kg anuales por persona), lo cual no es de extrañar dado su amplio uso culinario.

Usos culinarios de la cebolla

La cebolla es una hortaliza de la que se come el bulbo. Este cambia de forma y color, así como nos ofrece un abanico de sabores, del dulce al picante, según la variedad de cebolla. Es por ello que la cebolla en crudo se convierte en un ingrediente que aporta este sabor a platos, sobre todo ensaladas o gazpachos, aportándole frescura y todo su valor nutritivo.

A la hora de cocinar, la cebolla puede ser protagonista como en el caso de la sopa de cebolla o los aros de cebolla. Frita o caramelizada, es un acompañamiento ideal para bocadillos de hamburguesa, perritos calientes, tostas, montaditos y canapés (ver recetas aquí), etc.

Pero sobre todo, la cebolla es un ingrediente indispensable en los sofritos (ver cómo hacer sofrito aquí), base para guisos, salsas, arroces, fideuás, platos de pasta, etc.

Trucos y consejos para comprar y conservar la cebolla

A la hora de comprar cebollas, estas deben presentar bulbos duros, sin indicios de germinación, compactos y secos. Cuando estén húmedas, manchadas o con el cuello blando es que o están pasadas o no han acabado de madurar.

Guardadas convenientemente, en un lugar seco, sin luz y fresco (idealmente entre 3 y 4ºC), las cebollas pueden aguantar en perfectas condiciones unos 20 días. Eso sí, una vez empezadas, se deben envolver en film transparente y guardar en la nevera para mejorar su conservación.

Variedades de cebolla más comunes en España

Cebolla babosa. Es una variedad de cebolla temprana, en forma de cono invertido, con el exterior cobrizo y de carne blanca, jugosa y dulce, ideal para consumir cocinada, pero también en crudo.

Calçots a la brasa

Calçot. Es una cebolla alargada, tierna y dulce, muy típica en Cataluña (especialmente en la comarca de Tarragona). Se suele comer a la brasa con salsa romesco, aunque ya limpia, también se pude cocinar al horno o rebozada.

Chalota. Es una cebolla pequeña y algo alargada, con el exterior dorado y la carne blanca. También llamada escalonia, la chalota tiene un delicado sabor, por lo que se suele cocinar entera como guarnición. La cebolla francesa tiene un aspecto muy similar a la chalota, pero es algo más picante.

Cebolla dulce. Cebolla blanca con grados de dulzor variables (hay IGPs como la de las cebollas de las Fuentes del Ebro, que garantizan un grado determinado de dulzor natural). Se pueden emplear para cocinar, y a la vez resultan ideales para ensaladas.

Cebolla grano o recas. Son las cebollas más habituales, grandes, con el exterior dorado y la carne blanca. Se recogen en verano y se venden en invierno. Son muy empleadas para sofritos y para guisos, pues resultan jugosas y algo picantes.

Cebolla morada o roja. También son cebollas grandes, que se caracterizan por tener trazos morados en la carne blanca. Su sabor es suave, más intenso que el de las cebollas dulces, por lo que es muy empleada para ensaladas, aunque también se puede usar en sofritos y otras preparaciones culinarias.

La cebolleta no se considera una variedad de cebolla, sino que es una cebolla cuya recolección se efectúa cuando está tierna (y no ha madurado por completo). Ideal para ensaladas, a la hora de cocinarla, su cocción es más rápida.

Escrito por:uranda

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