Al congelar un alimento se paraliza su descomposición natural y el agua que contienen se transforma en cristales. Esto empieza a suceder entre 0 y -5ºC, sin embargo, para asegurarnos un nivel de conservación adecuado y saludable, la temperatura debe mantenerse a 18ºC bajo cero. A partir de ahí, ¿qué alimentos congelar y cómo?

Para recordar siempre cuándo congelamos

Ante todo, es conveniente que todo alimento que se congele vaya etiquetado con la fecha en la que se ha puesto en el congelador para así consumirlo dentro del tiempo recomendable (ver aquí cuánto tiempo aguantan los alimentos en nevera y congelador).

Alimentos que se pueden congelar en crudo

Carnes y pescados pueden congelarse en crudo. Para ello, en el caso de las carnes es mejor eliminar las grasas (y opcionalmente piel y huesos) antes de la congelación, mientras que el pescado se le debe eliminar la tripa y se debe descamar (y opcionalmente eliminar la cabeza) antes de la congelación.

Luego, en caso necesario, se trocean en porciones adecuadas a nuestro consumo y se envuelve cada una de ellas en film plástico o papel de aluminio, sobre todo si son piezas irregulares, ya que con las bolsas se generaría aire y espacios vacíos.

Los huevos también se pueden congelar en crudo, sin embargo, no enteros, ya que con el proceso de congelación, el contenido se dilata y se acaba rompiendo la cáscara. Por ello, hay que separar claras de yemas. Ambas se pueden congelar por separado en frascos de cristal, pero las yemas deben estar batidas ya que, si no, revientan al llegar al punto de congelación, pues también se dilatan.

Alimentos que se congelan con tratamiento previo

Para congelar las verduras, estas se deben limpiar primero, y luego someter un proceso de blanqueado (ver técnica de blanqueado aquí), que las precocina y, además, fija el color. Con ello, se eliminan bacterias y se reduce una pérdida posterior de textura al descongelar. Tas el blanqueado, las verduras se deben secar antes de introducirlas en bolsas de congelación (si se han cortado previamente en trozos regulares), o envolverlas film plástico (si están en piezas irregulares).

En el caso de las frutas, tras pelarlas y lavarlas, se pueden congelar por dos vías:

  • incorporando azúcar a las frutas (250gr por kilo)
  • cubriéndolas con almíbar frío (ver cómo hacer almíbar aquí). En este caso, hay que tener en cuenta que frutas como melón, naranja o pomelo necesita un almíbar más suave (300gr de azúcar por litro de agua), albaricoques requieren de 400gr de azúcar por litro de agua, y frutas como melocotones, ciruelas, piña, etc. requieren de 500gr de azúcar por litro de agua).

Congelación de platos cocinados

Para congelar platos ya cocinados, hay que tener en cuenta que deben dejarse enfriar (facilitando dicho enfriado) y procurarse a la vez un envasado al vacío casero (ver aquí cómo congelar platos cocinados correctamente).

Los mejores recipientes para congelar platos cocinados son tuppers o tarros de cristal. Hay que tener en cuenta que tanto salsa, como caldos y líquidos aumentarán de volumen al congelarse, por lo que deben dejarse un par de centímetros vacíos para que tengan espacio al expandirse. A la vez, hay que tener en cuenta que platos con caldos (como una menestra o un arroz caldoso) pierden consistencia si se congelan juntos. Por ello, es mejor congelar el caldo por un lado y el alimento por el otro.

Y no todo plato cocinado se puede congelar… Las patatas se endurecen al congelarlas, mientras que la pasta se reblandece al congelarla, por ello es mejor no congelarlas.

Escrito por:uranda

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