El almíbar es un jarabe, más o menos espeso, que se elabora cociendo azúcar en agua. Las proporciones pueden ser muy variables según la receta, aunque para una taza de agua, entre media taza y una taza de azúcar ya generarían un almíbar.

Los diferentes puntos de almíbar

El primer paso es mezclar el agua con el azúcar en un cazo, para luego poner a fuego lento, de modo que se caliente progresivamente el conjunto y vayamos removiendo para disolver totalmente el azúcar.

Una vez disuelta, se puede subir el fuego. Y el tiempo de cocción variará según la proporción agua azúcar y el punto al que deseemos el almíbar.

El almíbar flojo se consigue cuando el agua rompe a hervir, es transparente y bastante líquido, y es el que se suele usar en para frutas en almíbar. En el extremo opuesto, el almíbar a punto quebrado grande se produce antes de llegar al punto caramelo, cuando el almíbar adquiere un tono amarillento y, al dejar caer una gota en agua fría, esta se endurece. Entre uno y otro hay diversos puntos, como el de bola blanda, empleado para confituras y jaleas, que se produce cuando al tomar una gota entre los dedos (previamente remojados en agua fría) el almíbar forma una perlita.

Una vez se obtiene el punto de almíbar deseado, es importante frenar la cocción sumergiendo las paredes del cazo en agua fría.

Como aromatizar el almíbar

Aunque los ingredientes básicos del almíbar son agua y azúcar, se puede añadir zumo de limón. Con ello, no sólo se aromatiza el almíbar, sino que también se favorecen las reacciones de caramelización.

A su vez, también se puede aromatizar el almíbar añadiendo una cucharada de un licor al gusto.

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Escrito por:uranda

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