La ternera es una carne de vacuno, según la Unión Europea, sacrificada antes del año de vida. La ternera está dentro de las carnes rojas y, como promedio, puede llegar a pesar los 135 kilos, por lo que se vende por partes. Cada una de ellas presenta diferentes características, de modo que en función de las mismas, se puede elegir el método de cocción más adecuado para cocinarlas.

Partes de la ternera

Partes de la ternera

Partes de la ternera para asar

Si queremos asar al horno, se pueden cocinar enteras partes como el solomillo, el redondo, la contra o el lomo. Cabe decir que el rosbif típico de la cocina inglesa procede justamente del lomo.

A la plancha o a la barbacoa suelen asarse cortes de las partes de la ternera que se ven en la ilustración. Así, del lomo fileteado sale el entrecot, mientras que el churrasco típico de los asados argentinos procede de la costilla.

Partes de la ternera para estofar y guisar

Para estofar, es decir, para cocinar en su propio jugo junto con hortalizas u otros ingredientes, podemos emplear culata de contra, llana y rabo.

Para guisar son muy empleados el morcillo y el brazuelo, pero también podemos usar la falda, la aleta de pecho, la aguja, el lomo alto o el pescuezo.

Valor nutritivo de la ternera

La ternera representa un 20% de proteínas, nutriente esencial para los mantener y regenerar los tejidos musculares de nuestro organismo. Según la parte, puede aportar entre un 10 y un 20% de grasas, en su mayoría saturadas, aunque se la carne magra de la misma aporta menos de un 10% de grasas. De hecho, la carne de ternera es menos grasa que otras carnes rojas como la de cerdo o cordero.

La ternera, a su vez, aporta otros nutrientes como vitaminas B, entre las que cabe destacar la B12, importante para evitar la anemia. También contiene minerales como hierro, fósforo, selenio, zinc y yodo.

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Escrito por:uranda

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