Originario de Indonesia, el tempeh es una elaboración fermentada habitualmente de soja, más consistente que el tofu y con un sabor que evoca a frutos secos. Su valor nutritivo es equivalente al de la carne, y cómo esta, se puede cocinar de múltiples formas.

Tipos de tempeh y consejos de compra

El tempeh más habitual es el de soja cocida, que se fermenta con el hongo Rizhopus oligosporus. Pero también podemos encontrar la soja combinada con otros ingredientes como trigo, arroz, mijo, sésamo, etc.

A su vez, y aunque menos habitual, también se puede encontrar tempeh elaborado a partir de otras leguminosas, como los garbanzos o los cacahuetes.

Aparte del tempeh que a base de legumbres, también existe el tempeh elaborado a granos de cereal, de modo que podemos encontrar tempeh de arroz, de mijo, de trigo, de avena e incluso de centeno. Aquí, sin embargo, su valor proteico es menor, aunque como fermentado, mantiene su valor probiótico (ver aquí diferencia entre alimentos probióticos y prebióticos).

Bloque de tempeh crudo

Al comprar tempeh, si es fresco y no congelado, hemos de cerciorarnos de su buen estado. Por ello, se debe encontrar en la sección de refrigerados y es importante que forme un bloque compacto y denso, con los granos bien pegados unos a otros.

En todo caso,el tempeh es un alimento perecedero, y por lo tanto, debe conservarse en la nevera (aguantará entre 3 y 4 días). Si no se va a consumir todo, siempre se puede trocear en porciones y congelar.

Cómo cocinar tempeh

El tempeh es un ingrediente muy interesante porque absorbe sabores a la par que los aporta, siempre manteniendo la textura. Por ello, es un alimento muy versátil que se puede integrar casi a cualquier tipo de plato.

Antes de cocinarlo, se puede marinar al gusto (ver aquí cómo marinar) Para ello es mejor cortarlo en porciones, para que se impregne más de aroma y sabor. Luego se puede asar, se puede rebozar al gusto (ver aquí tipos de rebozados) y freír, y se puede guisar. En este último caso, es interesante marcarlo primero o dorarlo. Y si se dora, también se puede incorporar también en ensaladas (ver aquí recetas), e incluso en sopas de verduras (ver aquí recetas), en el último momento, para que así las dote a su vez de una textura crujiente.

Escrito por:uranda

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